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LOS JUGUETES NO SON SOLO PARA JUGAR

LA CULTURA DEL COLECCIONISMO

Lejos de ser objetos que deben ser relacionados con niños, los juguetes cumplen un rol fundamental en la vida humana. La comunidad de coleccionistas de juguetes se encuentra de forma presencial en las ferias y virtualmente a través de las redes sociales.

Feria de juguetes en Parque Rivadavia
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La película El Ciudadano Kane, que se estrenaba hace 80 años, es considerada una de las mejores obras audiovisuales de la historia. En ella, el millonario Charles Foster Kane, en su lecho de muerte suelta la famosa palabra Rosebud. Al final de la narración, se revela que ese era el nombre del juguete más amado de su infancia, un pequeño trineo de madera. Kane solo quería recuperar ese tesoro para volver a ser niño. Los ricos aman sus juegos de la infancia; lo mismo le pasó al Señor Burns, en el episodio 5 de la temporada 4 de Los Simpsons en el que desea recuperar su osito de peluche con el que jugaba de niño, y estaría dispuesto a pagar lo necesario para tenerlo otra vez entre sus manos. 

 

En ambos casos, los personajes, ya en su edad adulta, desean recuperar los juguetes de su infancia. Tal vez muchos guarden en su memoria un juguete especial, o quizá, al crecer se olviden de ellos. Pero hay una comunidad que mantiene su afición por estos objetos, para completar colecciones y para tener algo de su infancia en el presente: los coleccionistas de juguetes.

 

A pesar de que los coleccionistas están limitados por los problemas económicos de la Argentina, priorizan su fanatismo y no abandonan su colección. “Mucha gente comienza a coleccionar para buscar ese juguete que  siempre quiso y no tuvo en su infancia; y una vez que se conoce esta cultura es difícil dejarla”, explicó Pedro Urrutia, youtuber de coleccionismo de juguetes con un canal de 10 mil suscriptores.

Para los coleccionistas, la forma en la que exhiben sus juguetes cumple un rol fundamental. Varios eligen decorar las vitrinas con luces LED. Fuente: Pexels.

Gracias al avance tecnológico, la comunidad de coleccionistas ha crecido mucho en los últimos años, impulsada principalmente por las redes sociales e internet. Existen diferentes medios de exposición, como por ejemplo, Instagram y Youtube. Además, a través de grupos de WhatsApp y comunidades en Facebook se organizan reuniones y ferias donde se realizan ventas y se exhiben las colecciones.

 

La principal ventaja que trajo la venta online de juguetes es que potenció y aumentó el alcance de visualización de este fenómeno, que amplió el mercado. Así lo explicó Christian Vazquez, dueño de la tienda Toysman: “Hoy, con las redes y la globalización, se volvió más fácil hacer negocios”. Este mercado no se queda solo en lo digital, ya que la verdadera magia de la cultura coleccionista se vive en las ferias, generalmente ubicadas en distintos parques y plazas de la Ciudad de Buenos Aires. “En las ferias se toma dimensión de la cantidad de gente que está involucrada en este mundo. Podés interactuar tanto con otros coleccionistas como con los juguetes”, comentó Pablo Oddo, diseñador gráfico y administrador de la cuenta de Instagram dedicada al coleccionismo  KaijuArg, con más de dos mil seguidores. 

 

Las ferias más populares y visitadas por los coleccionistas de juguetes son las del Parque Centenario y la del Parque Rivadavia, la más antigua y una de las primeras de la ciudad de Buenos Aires. En ella, todos los domingos desde las 10 de la mañana se juntan en una esquina del parque todos los “cazadores” de juguetes para hablar entre ellos, comprar, e intercambiar juguetes. El clima en la feria es más tranquilo que comercial, la gente no va solo a  hacer negocios, sino que va a hablar y contar anécdotas con sus colegas coleccionistas. “Es un ambiente lindo y familiar, la mayoría va porque le gusta el coleccionismo y nadie juzga al otro por buscar juguetes”, destacó Pedro Urrutia.

Los juguetes más presentes en la feria del parque Rivadavia son los autitos. Fuente: FC.

La mente del coleccionista

 

El conocido naturalista británico David Attenborough afirma que durante la infancia los seres humanos coleccionamos por naturaleza, ya que identificar y agrupar son instintos básicos que se encuentran enraizados en todos. Y a no ser que se pierda por una causa mayor, este instinto se mantiene durante toda la vida.

Los coleccionistas suelen ser cuidadosos, organizados e incluso algo obsesivos. A esto se le suman otras características psicológicas como la paciencia, el elegir según sus criterios personales y la forma en la que se exhibe la colección. Muchas veces, el proceso que más se disfruta es el de la búsqueda, como encontrar ese objeto fuera de lo común o que resulta complicado conseguir, así como la historia que hay detrás de cada objeto de su colección. A veces esa es la razón de que muchas colecciones se conviertan en una pasión que dura toda la vida. 

No es fácil desprenderse de los objetos que llevan directo a recuerdos de la infancia, porque presentan un valor personal. Además, algunos juguetes antiguos pueden valer una fortuna por la alta demanda de los coleccionistas y aumentar su valor económico. “Los juguetes no tienen un costo, tienen un valor, y el precio va de la mano de ese valor”, afirmó Adrián Maranesi, coleccionista desde hace más de 10 años. El valor del juguete se incrementa según el paso del tiempo y el estado en el que se conserve, es decir, si no fue abierto y si está guardado intacto en su caja original. 

La colección de Pedro Urrutia es de figuras de los personajes de Marvel. Fuente: Pedro Urrutia

Muchos integrantes de esta comunidad llaman a sus juguetes como “piezas”, porque pertenecen a una colección y además, porque para ellos, son figuras artísticas, que llevan un diseño y tratamiento espectacular, desde su planificación hasta su creación. “Tengo la colección expuesta en vitrinas del local donde trabajo y aprovecho para invitar a la gente a apreciar su arte como si fuera un museo”, confesó Pablo Oddo.

 

Los juguetes identifican a los coleccionistas en distintos grupos 

 

Los que se caracterizan por completar toda la colección de alguna línea de juguetes en particular se denominan “completistas”. Su objetivo no es tener distintas figuras sueltas, sino que realizan una paciente búsqueda para encontrar las faltantes. “No existe mayor gratificación que encontrar esa pieza que te faltaba para terminar una colección”, explicó el youtuber Emiliano Filgueira, creador del canal Volver al juguete, que cuenta con más de 21.000 suscriptores. Filgueira es fanático de las piezas de la serie animada Masters of the Universe, lanzada en los años 80, y junto a su hija Kiara, tratan de completar esa serie.

 

Otras colecciones son de “alta gama” y sus coleccionistas están dispuestos a invertir gran cantidad de dinero para adquirir piezas que son poco accesibles para la mayoría de ellos. Pablo Oddo tiene una importante colección de juguetes de animé, sofubi y de Godzilla. La mayoría son importados de Estados Unidos o Japón. “Muchos de los juguetes de mi colección son caros, comienzan en 60 dólares y suben hasta 500 aproximadamente, pero como es algo que disfruto, lo pago”, destacó.

Pablo Oddo, coleccionista de sofubi
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Hay personas que, además de poseer su propia colección personal, se dedican al comercio de juguetes. Este es el caso de Vazquez, dueño de la tienda Toysman. Vazquez declaró que colecciona figuras de la serie animada Super Amigos y que, gracias a su labor como vendedor de juguetes, pudo construir una red de contactos que lo mantienen al tanto de las nuevas piezas y de ofertas llamativas, como también de las novedades de las distintas distribuidoras. 

 

Por último, están los coleccionistas que se centran en adquirir juguetes de una sola marca o empresa determinada. Actualmente, la marca que más fidelización obtuvo en los más jóvenes es Funko, ya que se sienten atraídos por las simpáticas figuras cabezonas llamadas Funko Pop, que en los últimos ocho años vendió más de cincuenta millones de ejemplares. Debido a sus convenios con las distintas productoras audiovisuales, logra captar a mucho público joven que decide llenar sus repisas únicamente con los cabezones. “Los Funko Pop tienen un lindo diseño, son divertidos y además quedan bien como adornos.  Me gusta que la gente vea que colecciono esos muñequitos y lo que ellos dicen de mí”, contó Mateo Pettinato, joven coleccionista que empezó a comprar estos juguetes desde el 2019.

 

Tanto el personaje del Señor Burns como Charles Foster Kane representan lo que a muchos les pasa en la realidad: no quieren soltar a su niño interior. A pesar de que en la actualidad, la comunidad y la cultura del coleccionismo argentino no es tan grande como en otras partes del mundo, a través de las redes sociales, las personas que se interesan en esta temática están comenzando a derribar mitos, tabúes y muestran sus colecciones con orgullo en Instagram y TikTok. Realizan desafíos que se convierten en tendencias, tienen muchas visualizaciones y reciben comentarios alentadores de otros coleccionistas.

 

La comunidad del coleccionismo muestra que tiene potencial para crecer, no solo gracias a las redes sociales, sino que también por estar formada por gente que ama con mucha pasión lo que hace, dispuesta a admitir a nuevos aficionados y debatir sobre cambios y novedades.

 

 

Por: Franco Coronel.

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